”El toque de Jesús en situaciones dificiles

Dr. Carmelo Andujar. (Pastor)

Texto: San Marcos 5

Grandes son las cosas que vienen, pero ¿qué es lo que nos cambia verdaderamente la vida? Justamente, es el toque de Jesús.

En el capítulo que leeremos hoy, del libro de Marcos hay tres acontecimientos donde Jesús interviene en situaciones insostenibles. Momentos donde nadie más podría haber traído una solución. Pero allí estaba el toque del Maestro trayendo lo impensado a la realidad.

No importa la situación que estés viviendo. Jesús es quien tiene la respuesta a tu profunda necesidad.

  1. La libertad de una cárcel espiritual (Marcos 5:1-20). La primera situación con la cual se topó Jesús fue referente a un joven totalmente controlado por una legión (1.000) de demonios. Este se lastimaba a sí mismo y vivía en los sepulcros. Nadie lo podía ayudar ni tampoco lo podían atar para que no se hiciera daño porque hacía pedazos las cadenas y los grillos.

Hasta que Jesús llegó a su vida. Solo con sus palabras, los demonios lo liberaron definitivamente y pudo volver a ser una persona normal. Y aunque le rogaba pidiéndole acompañarle, el Señor le requirió que se quedara en Gadara para contar lo maravilloso del obrar de Dios en su vida. Luego de esto, Jesús volvió a Capernaúm por lo cual, había llegado a esa zona solo por ese joven, que terminó revolucionando la ciudad.

Y ni bien tocó tierra firme, una multitud lo estaba esperando para anoticiarlo en cuanto a la gravedad de la hija del principal de la sinagoga. La niña, de doce años, se estaba muriendo y ya nada se podía hacer. Sin embargo Jairo, el principal, un hombre reconocido entre los judíos más religiosos, estaba rogándole a Jesús que visitara a su hija para sanarla.

  1. La sanidad de una enfermedad incurable (Marcos 5:25-34). Estando aún de camino hacia la casa de la hija de Jairo, en medio de la multitud Jesús sintió que alguien le tocaba sus vestiduras y poder del Espíritu Santo salía de él. Allí estaba otro problema imposible de solucionar. Una mujer que hacía 12 años padecía de hemorragias y ya se estaba secando por dentro, se aferró a su esperanza y llegó a recibir su toque sanador.

Había gastado todo su dinero y también sus esperanzas en médicos que cada vez la hacían sentir peor, ya no había solución para su dolencia. Pero alguien le había hablado acerca de Jesús (Lucas 6:19) y ella, envuelta en fe, llegó con sus últimas fuerzas a tocar el manto del Maestro.

Ella se encontró con su milagro; que abarcaba toda su vida, pues recibió sanidad en:

  • El físico. Una mujer que vivía con dolores y hemorragias, la llevaba a estar seguramente anémica, sin fuerzas ni ganas de seguir adelante.

  • Lo social. Según las leyes sanitarias (Levítico 15:25-26) esas dolencias la convertían en inmunda junto a todo lo que ella usara. No podía ir al templo y nadie podía tocarla. Fueron 12 años de estar alejada de la sociedad sumida en el rechazo y el desprecio.

  • Su economía. Había gastado todo el dinero que tenía en médicos buenos y malos. Seguramente había caído en curanderos que le pedían dinero para nada.

Jesús, en un instante sanó su cuerpo, sanó su vida en la sociedad y fue por gracia y amor! ¡Hoy tienes que abrazarte a esa esperanza! Él tiene poder para lo que humanamente no ve la salida! Jesús hoy te dice: Yo soy el camino, la verdad y la vida!

  1. La respuesta a la muerte (Marcos 5: 21-24 y 35-43): Entretanto que Jesús veía esta sanidad, en medio de la multitud, alguien se le acercó para decirle que deje su camino hacia la casa del principal, pues la niña había muerto. Fue allí cuando Jesús le dijo a Jairo que mantuviera su fe y tomando a tres de sus discípulos, a Pedro, Jacobo y Juan siguió el camino hacia la casa de la niña.

No permitió que la multitud entrara con él a ver a la pequeña sino que solo entró a aquella habitación con los que tenían su misma fe. De igual manera, mantén tu comunión y amor para con todos, pero en momentos donde tu fe necesita ser levantada, rodéate de quienes creen como tú.

No permitas que el espíritu de intimidación, temor o incredulidad te alejen del milagro que Dios quiere hacer! Rodéate de gente de fe.

Jesús estando solo con sus discípulos más cercanos (los mismos que estuvieron con él en el monte de la transfiguración) tomó la mano de la niña, le pidió que se levantara y entonces el espíritu de resurrección vino sobre ella para darle vida!

Tres duras batallas seguidas de tres grandes victorias. Pueden venir luchas a tu vida, pero recuerda que Jesús es el mismo que hoy está a tu lado para acompañarte y mostrarte el camino a lo milagroso y a lo sobrenatural. Dios está en control de todo. No le des lugar al temor sino, cree solamente.

El poder de la cruz

El poder de la cruz es el que te levanta. Tal como Jesús venció a la muerte, resucitando al tercer día, así hoy el Señor te levanta y te lleva a la victoria en fe.

Esto no significa aferrarse a una cruz material o a un método sino más bien a la fe de la obra redentora de Cristo en ese madero. Jesús murió por ti en esa cruz, por amor. No había otra forma de librarte de tus pecados, fue por ello que dio su sangre para redimirte.

El peso del castigo por nuestras maldades, las llevó sobre sí. Y por sus llagas es que recibimos sanidad. La cruz, que es locura para los que se pierden pero es victoria para los que creen.

Vemos un ejemplo de esta sanidad divina desde el Éxodo (15:22-26) donde el pueblo caminaba por el desierto sin agua. ¡Qué sorpresa fue, luego de tanta sed, encontrar una fuente de aguas… amargas! Fue allí, donde Dios les mostró que un árbol, un madero que debía ser echado al agua para endulzarla. Que significativo que a través de la madera Dios les estuviese dando sanidad, tal como luego lo haría Jesús a través de su sacrificio voluntario en el Gólgota.

Ese madero que endulzó las aguas de Mara, es un símbolo de lo que Jesús hace hoy en nuestros corazones. Deja a Dios actuar en tu corazón (1 Pedro 2:24). Él quiere endulzar y sanar tu vida por completo! La clave es creer en Jesús. Deja de lado el razonamiento pues los caminos de Dios son mayores que los del hombre, por lo cual, muchas veces puedes no comprender profundamente el propósito que el Señor tiene con cada vida. Cree solamente y confía en tu Redentor. Solo Jesús puede transformar una vida completamente!

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